jueves, 21 de mayo de 2009

Patrona de Canarias - Virgen de Candelaria


Corría el año 1392 cuando dos pastores guanches de la isla de Tenerife descubrieron, en la Playa de Chimisay*, una estatua que representaba a una mujer de piel oscura que llevaba un niño en brazos.

Se decide entonces colocarla en otra cueva, esta vez en Candelaria, para que fuera objeto de admiración y veneración para todos. También se le cambia el nombre, intentando así cristianizarla. Se le pone Candelaria en alusión, probablemente, a la luz, a la candela.
Pero no fue hasta los últimos años del siglo XVII cuando hizo ya oficial que la Virgen encontrada por aquellos pastores guanches se quedaría definitivamente en el municipio de Candelaria. Hoy en día la vida de esta pequeña ciudad gira en torno a la Virgen y a la impresionante iglesia que la guarda.
La Virgen de Candelaria es la patrona general de Canarias y la patrona en concreto de la isla de Tenerife. Y dice una canción popular: “Virgen de Candelaria, la más bonita, la más morena…”
*La playa de Chimisay es hoy la Playa del Socorro y está situada en Güímar.

Miles de personas recibieron entre lágrimas y aplausos a la Virgen de Candelaria, que estuvo acompañada por peregrinos procedentes de toda la Isla durante los 21 kilómetros de recorrido desde la Villa Mariana.Después de doce años, la Virgen de Candelaria pisó de nuevo el suelo de San Cristóbal de La Laguna. La fe y el fervor volvieron a apoderarse de los miles de fieles que no quisieron perderse la llegada de la Morenita a la Ciudad de los Adelantados. Entre lágrimas y aplausos los laguneros dieron la bienvenida a la Patrona de Canarias, y como no podía ser menos, los edificios históricos de la ciudad se vistieron de gala para rendirle su especial homenaje.A medida que la Virgen de Candelaria se iva acercando a su destino final -la Iglesia de la Concepción- las aceras y los balcones se iban llenado de ciudadanos que quisieron acompañar a la sagrada imagen. Taco, La Cuesta, Finca España o Gracia fueron algunos de los barrios que amenizaron el paso de la procesión con sus bandas de música y vítores. Porque, para muchos, el día de ayer fue el final de una promesa con la que agradecer a la Virgen haber cumplido un deseo. Para otros, simplemente, fue el querer acompañarla en este recorrido. Lo de menos era el motivo, ya que para todos los peregrinos lo más importante era estar ahí. Su llegada a la Cruz de Piedra -cumpliendo con los horarios previstos- hacía presagiar que ya faltaba menos.

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